TAN SIMPLE COMO RESPIRAR

Hoy te quiero contar algo tan simple como respirar. Y es que no existe relajación ni podemos pretender iniciar el camino del desarrollo personal sin abordar primero el tema de la respiración.

De hecho, como dicen los vedas, «Sin respiración no existe vida en el mundo».

Es algo tan sumamente simple que a menudo nos olvidamos de su importancia y se convierte, para muchos de nosotros, en una tarea muy difícil.

¿Cuántas veces estamos tan estresados que el bloqueo de nuestros músculos nos impide respirar con normalidad?

Entre las principales consecuencias por la exposición prolongada a situaciones de estrés está la aparición de enfermedades cardiovasculares o musculoesqueléticas.

Por eso he decidido comenzar esta nueva etapa del blog hablando de algo tan simple como respirar. De este modo podrás hacer de tu mente un aliado y así poder gestionar mejor tus pensamientos y tus emociones, y como consecuencia convertirte en el piloto absoluto de tu vida.

En estos tiempos que nos ha tocado vivir la relajación se ha convertido en un lujo que, paradójicamente, está al alcance de todos, los más pudientes y los que no disponen de mucha riqueza.

En la película «Titanic», Leonardo di Caprio dice en una de sus escenas: «Siempre llevo todo cuanto necesito: aire en mis pulmones y unas hojas de papel en blanco…» , aunque hoy en día necesitamos algo más para vivir creo que la frase es muy acertada para darnos cuenta que algo tan valioso como el bienestar que aporta respirar correctamente es completamente gratis.

Pero ¿por qué teniendo en nuestra naturaleza algo tan simple como respirar el estrés se está convirtiendo en una de las enfermedades más comunes del siglo XXI ?

Creo que no hace falta pensar mucho en la respuesta, muchos de nosotros lo primero que hacemos al levantarnos es consultar las noticias en el móvil y nos apresuramos a ver qué actualizaciones han aparecido en las redes sociales desde la noche anterior antes de acostarnos. O el nuevo mensaje en los típicos grupitos de WhatsApp. Vamos por la calle con los ojos pegados en la pantalla hasta que nos damos de bruces con la primera farola, o lo que es peor, que el capó de un coche choque con nosotros… sin contar con las obligaciones domésticas, la presión del trabajo, el consumismo…

Nuestro cuerpo y nuestra mente van agotándose como la batería de nuestro iPhone, y nos avisa primero en forma de cansancio, después empiezan a aparecer los trastornos físicos, la ansiedad, la depresión, y un buen día, mejor dicho «mal día», el cuerpo dice basta y se colapsa cuando ya no hay más remedio.

Pero no hay que alarmarse porque la solución es tan simple como respirar, y reitero que es «tan simple» porque inconscientemente todos sabemos hacerlo, nacimos con esa cualidad. Los bebés y los niños respiran fluida y correctamente, es cuando vamos creciendo que nos perdemos en los laberintos de nuestra mente y nos olvidamos de este proceso fundamental para nuestro equilibrio vital.

Si nos tomamos en serio respirar correctamente los beneficios serán infinitos y no nos supondrá ningún esfuerzo ya que es algo innato en nosotros.

Ahora es cuando te imaginas que voy a decirte que lleves el aire a la parte baja de tu abdomen, que infles tu barriga y otras cosas por el estilo… yo misma llevo años escuchándolo como cantante que soy y tratando de dominar a mi pobre diafragma como si fuera estúpido y no supiera hacer su trabajo.

Sí, nos cuesta tanto conseguir algo tan simple como respirar porque tratamos a nuestro cuerpo como si fuera estúpido.

¿Y qué hace el cuerpo? contraerse y no usar toda su capacidad respiratoria. En el fondo se pregunta: ¿ qué hace éste «pringao» diciéndome como hacer algo que llevo miles de años haciendo?

Es por eso que cuando crecemos nos cuesta todo un mundo. Relajarnos, meditar… ¿lo estaré haciendo bien?, esta es la eterna pregunta que no nos deja avanzar. Nuestra mente racional debe controlarlo absolutamente todo y así nos va.

¿Y entonces qué debo hacer?

Algo tan simple como respirar surge cuando vuelves a reconectar con tu cuerpo, sin más.

No tienes que hacer mil ejercicios de respiración ni colocar un peso de 20 Kg sobre tu abdomen, sólo se el OBSERVADOR.

Observa tu respiración como lo haces con tus pensamientos durante la meditación. Deja que todo fluya y tu cuerpo te mostrará cómo se respira.

Es muy importante no tratar de alterar la respiración. En un principio verás que es entrecortada o débil pero si sigues observando, cada vez se hará más fluida y natural. Y el cuerpo cogerá la cantidad de aire que necesite en cada momento. Ni más ni menos.

Una forma muy fácil de ver cómo respira el cuerpo es soltar el aire y aguantar la respiración, deja que sea el cuerpo el que respire y verás que algo tan simple como respirar no es necesario que lo controles.

Y esto para mí es la «respiración consciente», no hacer conscientemente decenas de ejercicios todos los días, sino ser realmente consciente del proceso natural de la respiración, así sin más.

¡Claro que tú puedes controlar todos los procesos respiratorios! y también puedes respirar al ritmo que tú quieras, pero me temo que esto va a alterar la relajación del cuerpo y va a contraer músculos implicados en este proceso.

Cuando queremos dominar la naturaleza del cuerpo este se rebela y es por eso que necesitamos acudir a clases de yoga, meditación, mindfulness, respiración, y un largo etcétera de disciplinas para que nos enseñen algo tan simple como respirar.

Cuanto más reconectes con tu cuerpo mejor respirarás y más fácil será para ti relajarte. Puedes probarlo en cualquier momento, al despertarte o al acostarte, mientras ves la telévisión o mientras comes, evitando así muchos problemas de estómago.

Lo ideal: tener siempre conciencia plena de tu cuerpo a lo largo del día, sentirlo vivo y dejar que haga su trabajo lo mejor posible.

Relajarse es tan simple como respirar, pero no te pido que me creas, pruébalo y ya me contarás.

Respira y nos vemos en el siguiente post.

2 comentarios en “TAN SIMPLE COMO RESPIRAR”

  1. Juan Jesús Navarro Lara

    Muchas gracias por retomar tus fantásticos artículos, llenos de fantásticos consejos y análisis profundos.
    Es cierto que debemos saber escuchar a nuestro cuerpo. Él es muy sabio y nos manda señales permanentemente sobre lo que debemos hacer por el bien de nuestra salud.
    Enhorabuena por retomar el camino y a seguir regalándonos tus reflexiones.

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