El origen de San Valentín

EL ORIGEN DE SAN VALENTÍN

Bueno, pues ya estamos a mediados de Febrero. Comenzamos el mes hablando de «Los 5 lenguajes del amor» (puedes leer el post aquí), y hoy toca hablar del origen de San Valentín.

Prácticamente todos nosotros nacimos con esta fiesta instaurada en la sociedad, pero ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué se celebra?, ¿o la hemos aceptado porque nos resulta una de esas tradiciones que no se puede perder como la Navidad?…

Cada 14 de Febrero vemos calles decoradas con corazones y Cupidos apuntando a posibles «víctimas del amor». Y como en Navidad (que nos volvemos «mejores personas» porque toca), nos inunda un sentimiento romántico que para algunas personas sólo renace ese día. El día de los enamorados.

El origen de San Valentín
Foto de Adonyi Gábor en Pexels

Algunos lo ven como algo preparado, comercial y artificial, igual que Navidad, y otros lo viven como el acontecimiento del amor por excelencia.

Al final, os diré qué es lo que pienso al respecto, pero primero vamos a rebuscar un poco en la historia…. o la leyenda.

No hay demasiado consenso en el verdadero origen de esta fiesta, pero algunos historiadores se remontan a la celebración de las Lupercales en la antigua Roma. Los seguidores de esta fiesta, que se celebraba el 15 de Febrero, se reunían en una cueva y allí sacrificaban una cabra. Con su piel, los jóvenes desnudos, salían a azotar a las mujeres para incentivar la fertilidad y vivir el desenfreno que traía consigo la primavera.

Otra teoría, mucho más bonita para mi gusto, habla de otra fiesta llamada Juno Februata. Como si de un programa de televisión se tratase, los jóvenes varones, que creo que seguían desnudos, elegían el nombre de su compañera, que estaba escrito en un papel dentro un recipiente. La elegida pasaría con él tres días de locura y sexo (pero sin Rock and Roll, porque no existía en aquella época), y muchas veces estas uniones acababan en matrimonios. Y con la que te tocara te tenías que aguantar.

Lupercales
Foto de Iris Santos en Pexels

Se celebraba también aquí la llegada de la primavera, pero para los jóvenes, que estaban entretenidos en «otros menesteres», me imagino que la primavera en esos momentos les importaba un pimiento.

Y te preguntarás qué tiene que ver todo esto con el origen de San Valentín….. todo a su tiempo.

Vamos a viajar de nuevo a Roma, concretamente al siglo III después de Cristo. Por aquel entonces gobernaba Claudio II, llamado «el gótico».

Este «simpático» emperador dictó una ley por la cual prohibía casarse a los jóvenes soldados para que pudieran dedicar todos sus pensamientos a la guerra y no tuvieran cargas familiares.

Entonces es cuando aparece en escena nuestro querido San Valentín. Este sacerdote, y residente en Roma (como se diría en el famoso «Un, Dos, Tres»), se reveló de lleno contra la absurda ley y, en secreto, fue celebrando matrimonios entre los jóvenes soldados, día sí y día también.

Pero como todo se sabe en la vida, al final el emperador se enteró por alguna lengua viperina, y apresó a San Valentín condenándolo a muerte.

Cuenta la leyenda que el carcelero lo retó a devolverle la vista a su hija, que era ciega. San Valentín aceptó el reto y milagrosamente su hija volvió a ver.

Este hecho hizo que tanto Julia, que así se llamaba la hija, como su familia se convirtieran al Cristianismo, y como en las historias románticas de Hollywood, ella y San Valentin acabaron enamorándose.

Pero era una amor imposible porque nuestro protagonista siguió preso y el 14 de Febrero fue decapitado.

Antes de morir, San Valentín dejó una carta despidiéndose de su amada firmada como «Tu Valentín».

La desolada Julia plantó un almendro en su tumba y allí recordó su amor día tras día. Este lugar, conocido como «Puerta de San Valentín», «Puerta del pueblo», o «Porta Flaminia», fue punto de peregrinaje durante la Edad Media.

Más tarde, el papa Gelasio I lo nombró santo. Y convirtió las Lupercales en el día de los enamorados.

Desde luego la historia daría para más de una superproducción cinematográfica.

Otra leyenda afirma que la famosa carta firmada como «Tu Valentín», la dejó uno de aquellos jóvenes que corrían desnudos detrás de su «víctima», que muchas veces iba despacio a conciencia para que la atraparan antes.

El origen de San Valentín
Foto de Gabby K en Pexels

Bueno, realmente no había mucho romanticismo en todas estas historias.

La connotación de relacionar San Valentín con el amor apasionado se cree que comenzó en Gran Bretaña a finales del siglo XIV gracias a Geofrey Chaucer, autor de los famosos «Cuentos de Canterbury».

Este autor escribió un poema titulado «El parlamento de las aves», donde narra cómo los pájaros buscan el amor el 14 de Febrero. Y uno de sus párrafos dice así:

» Por esto que fue enviado el día de San Valentín cuando cada ave su pareja ha de elegir».

Pájaro busca amor
Foto de Gabby K en Pexels

Ya en el siglo XVIII, y sin alejarnos de Gran Bretaña, muchos aristócratas que no tenían mejores cosas que hacer, se dedicaban a crear Valentines llenos de encajes y cintas lujosas para acompañar cartas de amor delicado y puro, pero que en el fondo buscaban el mismo fin que los jóvenes desnudos en las Lupercales.

Después, todo esto se acompañaba de joyas, bombones, y todo tipo de agasajos, más apropiados que azotar a la «amada» con la piel de una cabra.

Como no todo el mundo tenía dinero, ni tiempo para hacer estos «Valentines horteras», y en esta época estaba mal visto correr desnudo detrás de alguien, apareció en escena una mente brillante que crearía un negocio millonario.

En 1840, una emprendedora estadounidense, llamada Esther A. Howland, se dio cuenta de que había personas que querían hacer regalos a sus parejas pero no tenían recursos suficientes, así que fundó la empresa Hallmark para crear tarjetas de felicitación.

La primera producción de San Valentín se creó en 1913 y fue todo un éxito.

El origen de San Valentín
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Desde entonces, cualquiera pudo enviar una preciosa tarjeta para su «Valentín», acompañada o no de algún regalo. Y, de paso, más de uno se ahorraba tener que salir desnudo a la calle.

Más tarde, en 1948, un periodista, llamado Cesar González-Ruano, propuso la idea de importar desde los países anglosajones la tradición de hacerse regalos en San Valentín, y el primero que vio un filón en la propuesta fue Pepín Fernández, dueño de las desaparecidas Galerías Preciados. El resto de la historia ya la conocemos todos, desde entonces los grandes almacenes y todos los comercios hicieron su Agosto gracias al Día de los enamorados.

El dia de los enamorados
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Después de todo este revuelo, la Iglesia Católica retiró del santoral a San Valentín en 1969 porque encontraba su historia demasiado legendaria y fantasiosa.

¿Y yo qué pienso yo de todo esto?

Hoy en día hay muchas personas que reniegan de este tipo de fiestas, como San Valentín y Navidad, porque, además de ser tremendamente comerciales, alegan que sólo en esas fechas nos volvemos «buenas personas», y podemos ser amorosos y cariñosos solamente en esos días. Y entonces escuchamos la típica frase: «Todos los días tendríamos que comportarnos como en Navidad», o, «San Valentín debería celebrarse todo el año».

A mí este planteamiento me parece absurdo porque, como he dicho en otras ocasiones, la felicidad no significa que vivas en el mundo de la fantasía donde nacen chocolatinas en los árboles y vas en unicornio al trabajo. El ser humano experimenta a lo largo de su vida emociones positivas y negativas, pero vive tratando de evitar siempre las negativas porque es lo que nos han vendido.

Necesitamos experimentar todas estas emociones que no son ni buenas ni malas. Lo importante es saber cómo vamos a gestionarlas.

Así que, no, todos los días no podemos sentirnos pletóricos y celebrar una Navidad eterna, ni ser tan empalagosos para acordarnos de San Valentín cada día de nuestra vida.

El origen de San Valentín
Foto de Maria Orlova en Pexels

A veces te levantarás con el pie izquierdo y lo verás todo negro, y estará bien, porque eres humano.

Las emociones negativas no son malas, son parte de nosotros. Así como es absurdo pensar que tenemos que eliminar cualquier rastro de estrés en nuestra vida. Si no contásemos con este valioso recurso de supervivencia nos pararíamos en medio de la carretera a contemplar cómo se acerca el camión que nos atropellará sin remedio si no corremos a la acera rápidamente.

Para mí, celebraciones como la Navidad y San Valentín son simples recordatorios de que es el momento de pararse, olvidarse de lo negativo y vivir intensamente porque lo quieras o no vas a morir como todo el mundo.

El día de los enamorados
Foto de Maksim Goncharenok en Pexels

Si no existieran estas fiestas la vida sería monótona y aburrida porque hoy en día tendemos a ir en piloto automático y nos olvidamos de disfrutar.

Y me parece estupendo que sean también unas fiestas comerciales, porque recuerda que detrás de todos esos regalos que nos hacemos hay personas que desean ganarse la vida para poder disfrutar de ella. ¿O acaso no te gusta que tu negocio prospere y tener buenos clientes que te pagen bien por tu trabajo o servicios?

Regalos de San Valentín
Imagen de wichai bopatay en Pixabay

Así que la próxima vez que te pares a pensar en lo absurdas que te parecen todas estas fiestas, recuerda que se han creado para disfrutar de la vida, porque como yo digo: «vivir bien siempre merece la pena».

Te deseo un Feliz San Valentín y te espero en el próximo post.

El origen de San Valentín
Foto de Maria Orlova en Pexels

2 comentarios en “EL ORIGEN DE SAN VALENTÍN”

  1. Juan Jesús Navarro Lara

    Gracias por compartir toda la información sobre las diferentes hipótesis acerca del origen de San Valentín.
    Menos mal que no nos quedamos en la época de perseguirnos desnudos con una piel de cabra en la mano.
    Supongo que, al no permitirles a los soldados el poder casarse, más de uno se cambiaría de bando.

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