Ya estamos en Agosto y muchos de nosotros vamos a tener unos días para desconectar.
No, no me digas que hemos tenido suficientes vacaciones con el confinamiento, porque no tener libertad para salir no tiene nada que ver con disponer de unos días de descanso.
Y ¡claro está!, hay muchos sitios maravillosos donde poder relajarnos pero muchos de ellos no admiten «mascotas».
Perdónenme señores dueños de hoteles, casas rurales y albergues, yo no viajo con mi mascota, yo voy de vacaciones con mi familia, y mi peluche es una parte muy importante de ella.

Es triste ver como muchas personas (por llamarlas de alguna manera), adoptan a un perrito en Navidad, para que jueguen sus hijos, y cuando llega el verano, o incluso antes, en Semana Santa, lo abandonan en medio de la carretera.
Hay veces que las personas ensuciamos más que los propios perros. Sin ir más lejos, yo voy a una playa para perros y está mucho más limpia que otras en las que está prohibido su acceso.
Los perros no tiran bolsas de patatas, latas, ni colillas en la arena. Y, además, no se hacen pis en el agua como muchos piensan.
Así que , todos los que son escrupulosos, que sepan que las personas suelen ensuciar más que los animales. Y si nos encontramos algún excremento por la calle, ya sabemos todos de quien es la culpa.
Pero, naturalmente, es más fácil decir que los animales ensucian mucho porque ellos no se van a quejar.
Afortunadamente, hay muchos sitios a los que puedes ir con tu animalito.
Ellos también tienen derecho a disfrutar de las vacaciones.

En la geografía española podemos encontrar ya numerosas playas donde ir con tu «hijo peludo«, pero, de momento me voy a centrar sólo en las de Andalucía.
Las enumero a continuación:
– La Rana, en Adra (Almería)
– El Cable, en Motril (Granada)
– El Castillo, en Fuengirola (Málaga)
– Arroyo Totalán, en Málaga.
– Piedra Paloma, en Casares (Málaga)
– Playa canina de Torre del Mar, en Málaga.
– El Pinillo, en Marbella (Málaga)
– Ventura de Mar, en Marbella (Málaga)
– Playa canina de Torrox (Málaga)
– Benalcan, en Benalmádena (Málaga)
– Playa de la Concha, en Algeciras (Cádiz)
– Playa de Camposoto, en Cádiz.
– El Espigón, en Huelva.
– Playa de La Gola, en Isla Cristina (Huelva)
– Playa canina de Santa Pura, en Lepe (Huelva)
– Valdearenas, en Iznájar (Córdoba)
Como ves, hay unas cuantas playas en las que puedes darte un chapuzón con tu peluche.
De todas ellas, la que conozco es la del Castillo de Bil Bil en Fuengirola, Málaga.
Este año no he ido todavía, pero tengo muchas ganas de hacerlo, no sólo para que mi peluche disfrute, sino por el espectáculo de ver a los animalitos corriendo y jugando por la playa. Son niños de cuatro patas.
Y cuando juegan niños y perros, el espectáculo no tiene precio.

Si sois de casita rural, como yo, también tenéis muchas opciones. Desde hoteles, hasta campings, pasando por apartamentos.

Podéis consultar la información en varios portales como redcanina.es.
Así mismo, existen hoteles sólo para perros, en los que les dan baños en la piscina, juegan con ellos y hasta les dan masajes. Pero tu perro valorará más que pases tu tiempo con él, es el mejor regalo que le puedes hacer.
Así que , no le abandones. Como dice la famosa campaña, «Él nunca lo haría».

Además, ¿no se trata de vivir experiencias?. Estar con tu peluche será una de las mejores cosas para hacer en estas vacaciones. No lo olvides.


Muy bien expuesto 👏👏👏👏👏
La última foto es espectacular 😍😍
Aunque hemos avanzado en la concienciación sobre el trato a los animales, todavía que un mundo por recorrer, especialmente en las zonas rurales, donde, normalmente se trata a los perros únicamente como mera herramienta de trabajo . Basta con decir que en España se abandona de media unos 50.000 galgos y podencos, provenientes de la caza.
Da que pensar que la inmensa mayoría de todos esos galgos y podencos acaban siendo adoptados por familias de otros países.
Por suerte, queda gente maravillosa, que adopta y disfruta de la compañía de un animal fiel.
Nosotros seguiremos disfrutando de nuestra peluda llena de vitalidad, a sus casi 14 años.
¡Gracias! ¡Me alegro de que te guste! Sí, es un problema de conciencia. Pero hay esperanza porque cada vez hay más personas que luchan por la mejora de los derechos de los animales.