EL SENTIDO DE LA FELICIDAD

Hoy he querido reflexionar un poco sobre el sentido de la felicidad. Y es que ha dado para tanto que hablar que siempre estamos buscando todo aquello que nos proporcione la seguridad de que somos felices.

Hablé un poco sobre ello en este post.

El problema es que hemos hecho todo un decreto de lo que debe ser la felicidad, lo que está bien y lo que no, lo que debemos hacer para conseguirla y lo que nunca tenemos que atrevernos a pensar porque, de lo contrario, no entraremos en el círculo de los afortunados.

En primer lugar, la mala interpretación de las religiones que nos decían que teníamos que ser «humildes y pobres» para entrar en el reino de los cielos ha contribuido en parte a que no podamos ser felices.

Dudo mucho que la mente privilegiada de un líder hubiera dicho eso, más bien fueron los «eruditos» que se aprovecharon de ciertas metáforas para dominar al pueblo temeroso de un «Dios vengativo».

Por otra parte, nuestro concepto equivocado de ser «humilde». Es cierto que la segunda definición de la RAE es «bajeza de nacimiento o de cualquier otra especie», pero en su primer punto la define como «virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y obrar de acuerdo a este conocimiento».

Es decir, se puede tener mucho dinero y ser humilde, pero ya se encarga la sociedad de hacerte ver que el millonario forma parte de las huestes de Lucifer.


Foto de Kristina Polianskaia en Pexels

Con lo cual, tener dinero es lo peor, porque además «el dinero no da la felicidad», en cambio no llegar a fin de mes, tener que elegir entre comer y pagar las facturas, no poder estudiar la carrera que quieres y comprar los peores productos de oferta del supermercado te hace el más feliz del mundo.

Pero ¡claro!, si tengo dinero me volveré un engreído y, por mucho que llame al portero electrónico, San Pedro me dirá que no quiere publicidad en su buzón.

Si eres engreído y tienes dinero serás un engreído con dinero y si eres mala persona, seguirás siendo de esa manera con y sin dinero.

Pero como nos han vendido que «el dinero solo trae problemas» lo rechazamos y vivimos amargados porque en el fondo si eres desgraciado San Pedro te abrirá a la primera.

Tampoco quiero decirte con esto que el dinero lo soluciona todo, pero si no lo tienes te aseguro que es mucho peor.

Y mucho menos que se le de excesiva importancia y se priorice por encima del tiempo hasta no tener vida. Como dice el Dalai Lama:

«Perdemos la salud para ganar dinero y luego tenemos que invertir ese dinero para recuperar la salud».


Luego está el sentimiento de que si tienes algo te tienes que sentir culpable porque otras personas no lo tienen.

Foto de Monstera en Pexels

Esto me recuerda más a «mal de muchos consuelo de tontos». Recuerdo una vez que entrevistaron en televisión a una persona con dinero y literalmente le dijeron : -«¿No te sientes mal por tener tantos lujos?»…. ¿perdón? ¿tengo que sentirme mal también por existir?, digo yo que si he trabajado y he ganado todas estas cosas con mi esfuerzo no tengo que sentirme mal por ello, soy buena persona y ayudo en la medida de lo posible a quien pueda necesitarlo.

Ya puestos, vamos a donar todas nuestras posesiones y a irnos a vivir debajo de un puente, así seremos todos desgraciados y nos sentiremos mejor.

Después viene la parte en la que tenemos que sentirnos siempre bien. Nos han vendido que la vida es siempre hermosa y que si meditas, agradeces y escribes cien veces en una libreta «¡qué feliz soy!» todo va a ir como la seda. No tendremos enfermedades, nos volveremos inmortales y los árboles estarán cargados de gominolas de fresa.

Entonces nos pasamos la vida tratando de esconder nuestras emociones bajo una sonrisa falsa, si mostramos ira somos malas personas, y si no te hago sentir feliz ya he fracasado en la vida.


Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

«La felicidad es algo que se practica, como el violín». J. Lubbock.


Y una de las ideas más comunes es: «cuando consiga X seré feliz», y X se refiere a todo lo que hemos establecido que da la felicidad:

-Una familia estandar

-Un marido perfecto

-Hijos adorables que bailan ballet y tocan el violín

-Casa + hipoteca a 45 años

-Vacaciones de un mes en un chalet con piscina

-Carrera universitaria

-Trabajo bien remunerado

-Un cuerpo perfecto que funcione igual de bien tanto si le das un chuletón de Avila como un paquete de Donettes diario…..

¿Has visto alguna vez un mar que esté en calma siempre?, ¿no sería lógico pensar: -«¡esto no es normal»?, ¿entonces porque vemos normal basar el sentido de la felicidad en estar siempre alegre con un montón de cosas que no van con nosotros?

Foto de Jess Loiterton en Pexels

No quiero decir que no sea estupendo tener algunas cosas de la lista anterior, ¡sobre todo el último punto!…..

Pero pienso que eso no es el sentido de la felicidad. Nos abrumamos porque queremos tenerlo todo, estar siempre bien, cuando eso no va con la naturaleza del ser humano.


«La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía. M. Gandhi.


Somos un cuerpo físico que tiene una fecha de caducidad, así que a lo largo de nuestra vida tendremos enfermedades, el paso del tiempo degradará nuestros tejidos y lucirás mejor o peor según te hayas cuidado, exactamente lo mismo que le pasa a tu coche, sólo que a veces a este último lo cuidamos más.

Somos seres emocionales que experimentan miedo, alegría, enfado, apatía, tristeza…si no nos permitimos sentir las mal llamadas «emociones negativas» tendremos problemas mentales y físicos, no creceremos como individuos y todo se complicará.


«El término felicidad perdería todo su significado si no fuese compensado por la tristeza». C.G. Jung.


Somos seres sociales y convivimos diariamente con otras personas que a su vez tienen pensamientos, emociones y preferencias diferentes a las nuestras. Y como tú, llegará su fecha de caducidad y desaparecerán de tu vida, y esto será así por mucho que ores, medites o hagas el pino, por lo que tendrás que aprender a vivir con ese vacío.

Y, por último, sin entrar en temas religiosos, somos seres espirituales que experimentamos la unión con todo lo que nos rodea y que está vivo, como la naturaleza.

Foto de Evelina Zhu en Pexels

Y puesto que somos tantos seres en este planeta, con sus similitudes y diferencias, es imposible que el sentido de la felicidad sea igual para todos.

El sentido de la felicidad es el que tú le des a tu existencia, ni más ni menos.


«Una mesa, una silla, un bol de frutas y un violín. ¿Qué más necesita uno para ser feliz?». A Einstein.


Para mi, el sentido de la felicidad es saber que me siento bien pase lo que pase, es la paz mental que genera el silencio y saber que no necesito más de lo que ya tengo.

En teoría está bien, pero siempre queremos más.

A parte de las necesidades básicas, la lista puede ser más o menos larga:

-Compartir tu vida con una pareja que te ame.

-Ver a tu familia bien y tener buena relación con ellos.

-Amigos de calidad.

-Un perro…. o dos

-Gozar de buena salud tanto física como mental.

-Trabajar con libertad de horarios en algo que te apasione y ser bien pagado por ello.

-Reir mucho.

-Tener tiempo libre para disfrutar.

Y un largo etc……


«Una vida alegre es una creación única que no puede ser copiada de una receta». M. Csikszentmihaly.


Si no sabes qué es para ti el sentido de la felicidad siempre vas a estar en su búsqueda. Pero te doy un consejo: todas las listas que puedas hacer te condicionarán a seguir buscando, y la felicidad no se busca. Nace solamente de la paz interior que se consigue en silencio. Todo lo demás son circunstancias externas que ayudan a que nos sintamos mejor según nuestras expectativas.

Y después de escribir esta entrada llego a la conclusión de que pase lo que pase ese silencio siempre va a estar dentro de mi. Así que acabo para que tú puedas también parar y buscar tu paz dentro de tu silencio.

Nos vemos en el siguiente post.

Foto de Blue Bird en Pexels

2 comentarios en “EL SENTIDO DE LA FELICIDAD”

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