Me encanta ver casas. Grandes, pequeñas, lujosas, de campo, de playa, de verano, del árbol……
Y lo mismo digo con todo lo que tenga que ver con la decoración y menaje. Puedo pasarme horas admirando vajillas, muebles y todo lo que adorne una casa. Menos «figuritas», que no me apasionan mucho.
No soy amante de las casas «recargadas» de cosas, tampoco demasiado «minimalistas» y que parezca que están vacías.
Mi gusto está en el término medio. Que cuando entres por la puerta, el único concepto que venga a tu cabeza sea «acogedor».
Por eso me encantan los programas de reformas. Además, a menudo me parecen hasta cómicos.
El más famoso es el que protagonizan los «hermanos Scott», titulado en inglés «Property Brothers». En él, transforman casas «en mal estado» convirtiéndolas en hogares acogedores y preciosos.

Lo «cómico» viene por la «visión del espacio» que se muestra en los episodios.
Generalmente son parejas que van a tener su primer hijo:
– Vivimos en una «pequeña casa» de 100 metros cuadrados un poco apretados, pero ahora que va a nacer nuestro pequeño «Michael» ¡ya no tendremos sitio para movernos!. (Seguro que no han vivido la época en la que había que «coger número» para entrar al baño, porque «sólo había uno», o como en casa de muchos abuelos que tenías que improvisar un w.c. en medio del campo y lavarte en una palangana).
También pueden ser familias más o menos «numerosas»:
-Nuestros hijos se hacen mayores y no tenemos sitio donde guardar las cosas, ¡está todo por el medio!, ¡recoger no está en nuestros planes!, así que tenemos que vender la casa.

Estos necesitan por lo menos una mansión de 500 metros donde haya en el sótano una «cueva para hombres», ese lugar en el que ponerse ciego a cerveza mientras se ve la «Super Bowl».
Entonces llegan los gemelos y empiezan a enseñarles casas de un «millón de dólares», por lo menos.
Cuando ven que no las pueden pagar, les ofrecen reformar una propiedad «cochambrosa» rebosante de arañas y cucarachas, y que siempre tiene las paredes llenas de «amianto».
Nada más entrar por la puerta, a la mujer le dan «arcadas» y al marido se le pone cara de «esto lo va a pagar Rita».
Van pasando por las estancias mientras manifiestan su disgusto hacia las lámparas, el color de las paredes….. ¿Pero no te han dicho que te la van a reformar?. (Yo es que me pongo a hablar con la pantalla).
El caso es que llegan a la cocina y ponen cara de pavor:
-¡Estos muebles son muy viejos, tienen por lo menos «dos años y medio»! ¡Y la encimera de granito!…. yo si no tengo Mármol de Carrara en mi cocina mi vida no valdrá nada.
En ocasiones, a los gemelos les cuesta disimular las ganas de estampinarlos contra la odiosa encimera de granito. Así que, a veces, les convencen para que donen los muebles. Pero en la mayoría de los programas los destrozan a base de patadas al estilo «Bruce Lee».
Lo mejor es cuando ven el jardín trasero, que a la mayoría de nosotros nos parecería el «Bosque de Sherwood», y dicen:
-¡No está mal el «patio»!, pero es algo pequeño, ¡mis hijos no podrán jugar y esconderse!.
¡Madre mía! Me los imagino viendo alguna de nuestras casas:
-¡Bonita casa del perro!

Después de varias semanas de escombros, la casa queda de rechupete.
Habrá que verla 7 días más tarde. Cuando hayan empezado a dejarlo todo tirado y la situación se torne tan insostenible que tengan que volver a venderla.
Bueno, estoy exagerando, pero la verdad es que el programa da para mucho.
En contraposición, están los programas titulados «Minicasas».
Son, como su nombre indica, «casitas», la mayoría de las veces, móviles, donde «Pulgarcito» se sentiría ahogado.
¡Ahí sí que se aprovecha todo!. La cama está casi en el techo, los escalones son el armario, y si te gusta leer, la biblioteca será una colección de sellos.
Es curioso como el espacio aumenta o disminuye según los ojos de quién lo mira.
Yo, de momento, paso buenos ratos viendo esos programas.
Y pienso que lo importante es transformar una casa en un verdadero «hogar». Y eso no lo dan los metros cuadrados, sino las personas que viven el él.






😂😂😂😂😂😂
Para ellos un edificio de más de 100 años lo consideran “histórico”.
Muy bueno el artículo 👏👏👏👏👏
A ver para cuándo uno sobre el Teletienda 🙏
¡Muchas gracias! ¡Pues pensaré en algo!