Mientras lees esta entrada estoy pasando unos días de vacaciones con mi familia. Como no quería que te quedases sin recibir mis posts, he aprovechado las maravillosas herramientas que tenemos hoy en día y he dejado programados unos cuantos para quedarme tranquila y que no te diera la sensación de que había desaparecido.
Estos días de descanso son, para mi, un momento para reflexionar, meditar y planificar como voy a empezar el nuevo año. Además de «hacer el vago» todo lo que pueda.
Me dirás que falta mucho para que llegue Enero, pero siento que Septiembre me invita más a vivir un nuevo comienzo.
Además, me ilusiono con la idea de que pronto se acabará el calor y el ambiente se volverá más agradable para mi.
Cuando era «más niña», Septiembre significaba la emoción de volver al colegio, el olor de los libros nuevos, o heredados, y la vuelta a mis rutinas.
Incluso hasta buscaba vestirme con ropa más otoñal y así atraer antes la época de las hojas secas y los días lluviosos.

¡Ay! ¡Cómo me encantaba el olor a tierra mojada que anunciaba las primeras lluvias!. Los nubarrones grises en el horizonte, y esos días que iban cada vez apagando su luz a horas más tempranas.
Creo que esta es la única razón por la que deberías volver al pasado, para revivir momentos felices.
Si no, corres el peligro de quedarte atrapado en tus pensamientos y de volver a pasar por momentos muy desagradables.
Pero todos lo hacemos. Despreciamos el presente como el que rechaza el regalo de un amigo.
¡Qué fácil sería todo si nos atrincherásemos en el «ahora»!
Escuchar a quien te habla atentamente, sentir el aire de la mañana en el rostro, el agua de la ducha en tu cuerpo, (recuerda que muchas personas carecen de agua corriente).
Las mejoras cosas de la vida son gratis, pero las despreciamos porque lo damos todo por sentado.
En vez de disfrutar, rumiamos una y otra vez aquello que nos han hecho, que nos han dicho, o, lo que hemos hecho y hemos dicho.
Eckhart Tolle, en su libro «El poder del ahora», cuenta como observando a los patos en el parque veía enzarzarse a dos porque uno de ellos había invadido el espacio del otro. Después cada uno se iba nadando por su lado, sacudiéndose las alas para eliminar la tensión, y al rato se les veía serenos buscando alguna miga de pan en el agua.

Nosotros nos sacudimos «las alas» durante años.
–«¿Por qué me dijo eso?», «¿Por qué no le contesté aquello?»………
¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?………
Esta reflexión me ha recordado un cuento que me gusta mucho. Así que me despido hoy con esta preciosa historia.
LOS DOS MONJES Y LA MUJER.

Una tarde, iban caminando dos monjes por el campo. Eran el maestro y su discípulo, que solían hacer el mismo camino todos los días.
Andaban en silencio, meditando en movimiento, y disfrutando del paisaje que tenían a su alrededor.
En su trayecto tenían que cruzar un río cuya agua les cubría hasta el pecho.
Al llegar, se encontraron a una mujer llorando en la orilla.
-¿Qué te pasa mujer?, le preguntó el maestro.
-Tengo que comprar una medicina para mi hijo en el pueblo que hay al otro lado del río. ¡Soy muy bajita, no sé nadar y temo que no podré llegar al otro lado!, contestó la mujer entre lágrimas.
-¡No te preocupes!, le dijo el maestro, yo te ayudaré a cruzar llevándote en brazos.
Ante el asombro de su discípulo, el maestro cargó sobre sus hombros a la mujer y la dejó al otro lado del río.
La mujer, agradecida, besó las manos del maestro, y cada uno marchó por su lado.
Los monjes siguieron su camino en silencio hasta que el discípulo no pudo callar más y comenzó a lanzar reproches a su maestro.
– Maestro, ¡no lo puedo creer!, ¡hemos hecho voto de silencio!, ¡has tocado a esa mujer!, ¡has dejado que bese tus manos!, ¿cómo has podido?
El maestro, manteniendo su serenidad, lo miró fijamente a los ojos y le contestó:
– Yo hace tiempo que dejé a la mujer en la orilla del río, pero tú la sigues cargando sobre tus hombros.
Te deseo un buen fin de semana.



Muy buenas reflexiones 👏👏👏👏
Los sonidos de la Naturaleza y los momentos de soledad son un bien que no valoramos ni cultivamos como sociedad.
Si, creo que necesitamos mudarnos al campo. 😊