Si te pido que asocies el verano con un dulce estoy completamente segura de que vas a pensar en lo mismo que yo.
¿A que he acertado? ……..¡Claro que sí!.
Ahora mismo tienes en tu mente un sabroso cucurucho y te estás recreando con la imagen de zampártelo hasta la última gota.
Estos deliciosos manjares nos han acompañado toda nuestra vida.
Nos lo comíamos manchándonos por toda la cara, (cuando éramos «más niños»), mientras se derretía en nuestra mano.
Era, como todo en nuestra infancia, un momento de placer «único».
Cuando yo todavía iba en el carrito, me acercaban el helado a la boca para que le diera un lametón rápido, hasta que mi tío me lo dejaba más tiempo y yo decía: «¡Así, así!».
No había, como ahora, muchos sabores. Los que más se compraban eran los famosos de fresa, vainilla y ¡chocolate!.
¡Chocolaaaate! ¡Si es que antes de Colón la vida era un infierno!…..¡No se cómo no le hacen santo! ¡El chocolate es un milagro y lo demás es cuento!
Pero bueno, volvamos a nuestros helados «fresquitos y cremosos».
Hoy en día los sigo disfrutando tanto o más que cuando era pequeña. Mi marido dice que se me cambia la mirada y que no se atreve ni a meter la cuchara.
Y es que normalmente los compartimos, como todo en la pareja.
Excepto los kilos que me los quedo todos yo.
Es por eso que tengo que moderarme un poco y me he puesto a investigar la manera de hacerlos en mi casa para que sean mas «sanos».
Pues, ¡no te lo vas a creer!, pero he encontrado unas recetas que están buenísimas y sacian mis ansias de dulce.
Me he inspirado en el canal «Postres saludables» de Auxy Ordoñez. https://www.youtube.com/watch?v=JnPLf18-iq4
De momento no los hago tan sofisticados pero cumplen de sobra su función. Por lo menos para mi estómago.
Como no tengo molde de helados, estoy utilizando uno de silicona para magdalenas, así luego me salen casi como «bolas».
Hoy he hecho dos versiones: una «sana» y otra «menos sana».
¿Qué he utilizado para la versión sana?
El ingrediente estrella es el «plátano congelado». Lo cortas en trocitos y lo tienes en el congelador. Después, sólo tienes que triturarlo en una procesadora y la textura te sorprenderá.

A nuestro querido plátano le añadí dátiles remojados (si son de Medjoul te puedes saltar este paso), manteca de cacahuete, y un chorrito de leche, o agua.
Es muy importante que la manteca de cacahuete lleve SÓLO cacahuetes. De lo contrario mas vale que no nos molestemos y que corramos a comprarlo en la heladería.

¿Y la versión «menos sana»?
Pues como me quedaban pocos dátiles, le puse unos trocitos de galletas de mantequilla y así le añadí un toque crujiente al invento.
¡Ni te imaginas lo rico que está!
También puedes sustituir la manteca de cacahuete por yogur Griego y fruta. O añadirle sabores como vainilla, cacao en polvo…… puedes hacer tus propios experimentos.
Lo importante es que estás tomando algo nutritivo, y lo mejor: sin azúcar añadido.
¡Pruébalo y te sorprenderá!
Una última cosa: ¡no te olvides de disfrutar!





Puedo dar fe de lo ricos que están👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Placer máximo, sentido de culpabilidad mínimo .
Enhorabuena por el artículo y a disfrutar de muchos más momentos dulces y refrescantes 😘😘😘
Contigo cualquier placer es dulce y maravilloso 😍😍😍😍😍