Hace un tiempo, una de mis mejores amigas me bautizó como «La niña del coco».
Seguro que me estás imaginando vestida con unos cocos a modo de sujetador y una falda de paja, y aunque no me importaría, los tiros no van por ahí.

La razón por la que me llamó así mi amiga fue porque uso el aceite de coco para todo.
Pero te cuento un poco la historia para ponerte en situación.
Era un día lluvioso de otoño…….. ¡es broma!
De siempre he tenido la piel «ultramegasupersensible», ¡para que vamos a andarnos con rodeos!, ¡que era muy «delicadita»!.

El caso es que casi todas las cremas acababan causándome alergias, y no importaba que fueran «caras» o «baratas».
Tampoco importaba que me las recetara el «Dermatólogo», mi piel las rechazaba y punto.
Así que ahí me ves a mi, gastándome buena parte de mi sueldo en cremas que luego se quedaban casi enteras en el armario del baño.
Por aquel entonces, yo trabajaba en un lugar donde me pagaban bastante bien y me lo podía permitir.
Pero, de repente, (ahora viene la parte en la que suenan los truenos), me quedé sin ese trabajo, y evidentemente sin el sueldo.

¡Sí!, ¡Esa cara se me quedó!.
Las «casualidades» hicieron que acabase trabajando unos meses en una tienda ecológica.
-¿Y cuándo vas a llegar a lo del coco?….. -¡no tengas tanta prisa que tengo que rellenar el post!.
En esta tienda donde yo trabajaba había, entre otras cosas, una sección de libros sobre muchos temas, todos ellos relacionados con la vida natural.
Un día me llamó la atención uno que trataba sobre «cosmética natural». O sea, algo así como «tú te lo guisas, tú te lo comes».
Entre sus muchas recetas, saltó a mi vista una en concreto: «Crema humectante».
La verdad es que no podía ser más sencilla. Sus ingredientes eran:
-Aceite de coco
-Aloe vera
-Agua de Rosas

La crema no tiene exactamente la textura de la foto, pero, como la imagen es muy «cuki», la he puesto.
Pero volvamos a la historia.
Al ver que los ingredientes eran baratos y fáciles de conseguir, (yo los tenía en la propia tienda), decidí probar.
Y……………………………….¡Aleluya del Mesías de Haendel!

¡El resultado fue ESPECTACULAR!. En pocos días desapareció la dichosa dermatitis y mi rostro empezó a resplandecer.
¡Hasta me dijeron que aparentaba 15 años menos!…….. Bueno, me he pasado, ¡pero yo me sentía así!
Sólo tenía que mezclar en mi mano un poco de aceite de coco y un chorrito de gel de aloe vera y poner esta mezcla sobre mi rostro humedecido en agua de rosas.
!Encima era simple!, ¡con lo que me gusta a mi eso del «mínimo esfuerzo»!
Además, uso esta crema para todo el cuerpo, incluso me pongo el aceite en el pelo.
El éxito de esta mezcla se debe a sus maravillosos ingredientes.
El aceite de coco es hidratante y suavizante. Ayuda muchísimo en caso de dermatitis, psoriasis y eccemas.
También retrasa la aparición de arrugas y flaccidez.
Por su parte, el Aloe vera es muy efectivo en el tratamiento del acné, quemaduras (sobre todo en verano con el sol), picaduras de insectos o la cura de heridas e irritaciones dermatológicas.

Si a estos dos ingredientes le añadimos las propiedades calmantes, antiinflamatorias y cicatrizantes del agua de rosas, tenemos una «supercrema natural», y además barata.

Después tengo que tener cuidado de lavarme bien las manos, porque si no voy dejando huellas por todas partes y escucho a mi marido decir:
-¡Ay el «aceitito»!
Y, de vez en cuando, también lo agrego a los postres.
¡Ya te puedes imaginar el aroma tan rico que deja el aceite de coco en las magdalenas!. Además es una grasa muy saludable.

¡Bueno!¡Pues esta es la historia de por qué me llaman «La niña del coco»!
-¿Tanto rollo para contar que te untas la cara con ese «mejunje»?
Es verdad, quizás lo he adornado un poco….. pero ¿a que te has entretenido leyéndolo?



Menos mal que no vivimos en el Caribe , porque habría coco para desayunar, coco para almorzar y coco para cenar 😂😂😂
Me da a mí que tienes parentesco con Coco Chanel 😂😂😂
Con lo de las huellas, mandarías al paro a los de C.S.I, porque no haría falta ningún rastreador de huellas
Pues yo creo que seríamos muy felices entre los cocos 😄😄