Comienzo esta entrada deseándote un buen inicio de semana.
Como suele decir mi querida amiga, consultora y mentora, Estíbaliz Bilbao:
«¡Me encantan los lunes!».
Y la verdad es que tengo que decir que a mi también. Eso de empezar la semana me hace pensar en el comienzo de una nueva vida.
La oportunidad de rectificar y comenzar de cero.
Cada mañana una nueva oportunidad.

Y ¿Qué hacemos nada más levantarnos?
¡Desayunar!. «El desayuno es la comida más importante del día», ¿no es cierto?.
Pues no estoy yo tan segura de ello, pero esta no va a ser una entrada en la que hablemos de comida, aunque en un primer momento hayas pensado que sí.
Vamos a hablar de como alimentamos nuestra mente y nuestro espíritu.
¿Qué le damos de comer a nuestro «ser» para desayunar?
Esto, a veces, es más importante que los propios alimentos.
El pensamiento nutre.
Déjame contarte como lo veo yo.
Abres lo ojos por la mañana y lo primero que te dices es:
-¡Otro día más y tengo que volver a ese trabajo que odio!. ¡Con lo mal que he dormido y lo que me duele el cuerpo!.
Te levantas arrastrándote e intentando ponerte derecha para ir al baño. Cuando te miras al espejo te dices palabras cariñosas del estilo:
– ¡Vaya ojeras y qué pelo de bruja tienes hoy!, creo que con meter un poco los dedos en el enchufe le doy el último toque de «Styling» que necesita.
– ¡No, si el día pinta bien!, ¡seguro que llego tarde y no encuentro aparcamiento!. De todas formas, ¡nunca me sale nada bien!.
– No me da tiempo a desayunar, me doy un brochazo en la cara y me voy corriendo al atasco. ¡Qué asco de día me espera!.
Bueno, te acabo de dar la receta infalible para fracasar estrepitosamente.

¿Crees que no ha desayunado? Se ha tomado todo un buffet antimotivación.
Todas estas lindezas que esta persona se ha dicho por la mañana han generado emociones que a su vez han creado sustancias químicas que irán directamente a su organismo envenenándola literalmente.
Y luego se quejará de lo mal que le va la vida.
No me malinterpretes. Tampoco estoy diciendo que haya que despertarse en un «mundo mágico» donde coges el primer unicornio que pasa por tu puerta para ir al trabajo y los pajaritos te cantan por el camino como a Blancanieves.

Pero tu mente necesita alimento de calidad. Frases que te abran a las infinitas posibilidades que hay en la realidad.
Lo primero que yo aconsejo por la mañana es el ayuno mental.
¿No te lavas la cara?, pues lava también tu mente con un poco de silencio.

Siéntate unos minutos a observar tu respiración. Escucha tu interior, o el sonido de la calle, el viento en los árboles….¡esto sí que es un verdadero superalimento!.
Después puedes dedicar unos minutos a escribir.
¿Y que escribo?
Puedes definir los objetivos del día, las metas que quieres alcanzar, agradecer por lo que tienes, que seguro que es mucho, o, simplemente, vaciar tu mente de toda la basura mental.
Esto te pone en una posición proactiva en vez de reactiva.
Si te quedan minutos, una de las cosas más importantes que puedes hacer es leer.

«Los ricos tienen televisores pequeños y grandes bibliotecas, y los pobres tienen pequeñas bibliotecas y grandes televisores». Zig Ziglar.
Si quieres tener éxito en la vida los libros serán tus grandes aliados.
«La diferencia entre dónde estás hoy y dónde estarás cinco años más tarde se encuentra en la calidad de los libros que lees». Jim Rohn.
Pueden ser de cualquier tema que te interese y te ayude avanzar. También puedes nutrirte de revistas y periódicos especializados.
El caso es que cuanto más leas más cerca estarás de conseguir aquello que deseas.
Desarrollo personal, ciencia, historia, inteligencia financiera...
Creo que materias tan importantes como las finanzas, o saber actuar en la vida no se aprenden en el colegio. Pero la información está a tu alcance. Y además sin excusas, incluso Amazon te ofrece una amplia sección de libros, en formato Kindle, gratis en todas las temáticas que quieras.
«La gente normal ama el entretenimiento. La gente extraordinaria adora la educación.» Robin Sharma.
Cuando hayas acabado de leer, un mínimo de 15 minutos, hay una práctica que me encanta y que es muy divertida:
Contemplar imágenes motivadoras.
Esto te pone de buen humor.
Recorta esas imágenes que te gustan, fotos que te traigan buenos recuerdos, cosas que te gustaría conseguir, frases que tengan un fuerte significado para ti, lugares que quieras visitar…..
Obsérvalas durante unos minutos. O mejor. Haz un vídeo con ellas y ponles música de fondo.
Recuerda que tu mente no distingue entre lo que estas imaginando y lo que estás viviendo.
Si estás recreando momentos felices, para tu mente será la realidad.
Refuerza todo esto con frases motivadoras, lo que llamamos afirmaciones positivas.

Tengo que hacer una aclaración sobre esto:
Decirte a ti mismo frases como «Soy feliz y mi vida es maravillosa», no va a servir de nada, ya que, mientras estas pronunciando la frase conscientemente, tu subconsciente te está diciendo «tururú, no te lo crees ni tú».
Es mucho más realista tener un diálogo interno motivador.
–«Hoy me comprometo a terminar «x» proyecto».
-«Soy capaz de hacerme cargo del equipo».
O puedes hacerte preguntas que hagan trabajar a tu mente:
-«¿Cómo puedo conseguir ese ascenso?».
-«¿A quién tendría que llamar para tener más clientes?».
-«¿De qué manera puedo aportar más valor?».
Esto es mucho más realista y te predispone a mejorar como persona.
Bueno, hasta ahora no va mal el desayuno, ¿verdad?.
Para terminar te recomiendo que hagas ejercicio.
Tu cuerpo necesita moverse, y de paso oxigenarás también tu mente.
Tendrás más energía y te olvidarás de la negatividad en seguida.
Seguro que estás pensando que no tienes tiempo de hacer esta rutina antes de irte a trabajar.
Pero:
-No tienes porque dedicar una hora a cada disciplina. Con 5 minutos para cada cosa ya habrás hecho un cambio considerable.
–Puedes levantarte más temprano. Seguro que sí. Si lo han hecho millones de personas, tú también puedes hacerlo.
-Si no quieres madrugar, también puedes hacer esta rutina por la noche o a cualquier otra hora del día. Aunque por las mañanas te prepara para afrontar la jornada.
¿Te ha gustado el desayuno?. ¿No ha sido un buen alimento?

Pues esta rutina está sacada del libro de Hal Elrod «Mañanas milagrosas».
Acabo de terminar el audio libro y me ha encantado. Y aunque ya conocía todas las disciplinas descritas en el libro, siempre viene bien que te las recuerden.
Así que te animo a practicar tu «mañana milagrosa».
¡Ah! y ¡Buen provecho!








Qué bien escribes,
Cada artículo supera al anterior.
Combinas muy bien tus profundas reflexiones con un fresco y juvenil toque de humor.
Sigue adelante con el proyecto 👏👏👏
Gracias! Me animan mucho tus palabras! 😍😍😍😘