No sé qué pensarás tú, pero últimamente me he dado cuenta de que es dificilísimo encontrar silencio en medio de tanto ruido.
Nos han inculcado la ilusión de crear nuestra vida como si estuviéramos moldeando barro en el torno.
La gente crea un tablero de visión o “visión board” si queremos ser más cool. Se enfoca en “vibrar alto”, en acallar emociones…sobre todo las que nos incomodan. Aleja personas, situaciones, cosas, cuando la vida se pone difícil.
”Si no te da paz, no es ahí”, “Si no eres feliz todo el tiempo no es de Dios”.
Es decir, si el mar no está siempre en calma, no es mar. Si no pone una sonrisa en tu rostro todos los días, me equivoqué de persona, me equivoqué de trabajo, me equivoqué de vida…
Estoy un poco cansada de querer saber como va a ser el resto de mi vida.
Es como si fueras al cine una y otra vez y el revisor, antes de sentarte, te dijera: – El mayordomo es el asesino.
Menuda desilusión.
Siento nostalgia de esa época en la que te ocupabas de todo lo que te importaba.
No buscando una vida perfecta, sino viviendo la imperfección.
Éramos personas que disfrutaban de la naturaleza, los amigos, la familia.
No pensábamos en vibrar alto porque vivíamos como seres humanos y no como IPhones 16.
Veo demasiada frustración y falta de pequeños placeres.
Para mí, un pequeño placer es salir a primera hora de la mañana en verano y sentir como mi piel se calienta con el sol.
Otro pequeño placer es sentir como me refresco con la brisa que viene del mar al pasar por una sombra.
Un helado saboreado con calma mientras dejo mi mente volar.
Y después, la mejor parte, la punta del cono rellena de chocolate.
¿Y qué me dices de esas tardes en las que te tumbas y disfrutas de una buena novela?
Esos libros que hacen que salgas de tu cuerpo, de tu casa y de tu ciudad para experimentar la historia con los protagonistas.
Y las miradas, los besos, los abrazos a la luz de la luna.
Por eso este artículo se titula “Buscando el silencio”, porque cada día es más necesario para mantenerse cuerdo.
Silencio no significa ausencia de sonido, sino alejarse del ruido.
Unos pasean, otros cocinan, otros rezan, otros dibujan, otros oran, y otros miran al techo.
Buscar el silencio hace que en algún momento se incremente el ruido mental. La loca de la casa que en el silencio gritará.
Pero no te agobies, de nuevo no es un dogma, ni un nuevo hábito, ni una rutina mañanera.
Es una manera de vivir, de no preocuparse tanto y de ocuparse de lo que tenemos delante en cada momento.
Por ejemplo, a mi me apetece escribir este blog, y eso me genera silencio.
Me apetece leer como antes, escribir, dibujar, y dejar de lado las redes sociales.
Vídeos de un minuto o menos, uno detrás de otro, como si estuvieras en una feria y fueras de puesto en puesto. Y en cada uno gritando.
Tengo que confesar que todavía no he superado la adicción a las redes. Me marché de Instagram pero YouTube también tiene shorts …. A veces es difícil escapar.
Me apetece mirar al cielo y observar las nubes, imaginando formas en cada una, como cuando era niña.
Y tumbarme en la arena escuchando el romper de las olas.
Y aburrirme, porque es muy sano. Y así vivir tranquila en mi vida imperfecta.
Y comer lo que quiera sin pensar en macros ni micros, disfrutando de que puedo hacerlo.
¿No crees que es mejor así?
Te propongo algo, busca aquello que puedas hacer en silencio.
Una tarta de galleta para disfrutar en tu próxima comida y hacerla especial.
Ese libro que dejaste a medias porque, como yo, te enganchaste a alguna cuenta de redes sociales.
Ese lugar escondido de tu ciudad pero que visitabas cuando eras niña.
Ese parque al que ibas los domingos con tus padres y jugabas con tus hermanos hasta que tenias que pedir “un ratito más”.
¿Y qué me dices de esas tazas tan bonitas que no las usas para que no se estropeen?
Y mientras, deja volar tu mente.
Deja que pase el tiempo ocupándote de los que tienes entre manos.
Solo eso.
Con esta entrada comienzo una nueva etapa.
Bueno, más que comenzar una nueva, retomo la antigua, donde escribía libremente sobre lo que me gustaba, sobre nostalgia, sobre mi, y sobre el mundo.
Me he dado cuenta de que la vida es demasiado corta para ser quien no se quiere ser.
Yo me entiendo.
Me despido hasta la próxima que será pronto.


¡¡Cuando me quite los kilos que me sobran esta tarta cae!!
En casa hacíamos algo parecido, tarta de café con licor de café… iiqué maravillosos años!!! 😅
¡Y que lo digas!