Hoy estaba curioseando el perfil de Instagram de mi productora Roser Salvadó, https://www.instagram.com/r.nemoris/ ,y viendo algunas de sus fotos vino a mi cabeza un concepto que cada vez se usa menos:
«El rincón de pensar».
Debido al contenido de las imágenes, yo lo he «rebautizado» como:
«La silla de pensar».
Seguro que te sonará. Cuando éramos «más niños» y hacíamos cualquier «trastada», nos mandaban a un lugar apartado donde podíamos reflexionar sobre lo que habíamos hecho.
Hoy, estas «sillas» están desapareciendo peligrosamente.

Sí, nos da miedo ese lugar donde nos encontramos con nosotros mismos.
Curioso concepto, «yo y yo mismo». ¿Acaso somos dos personas?
Si cuando meditamos podemos «observar nuestros pensamientos», quiere decir que coexiste «el que piensa» y «el que observa».
¿Quién es el verdadero yo?
Según mi enfoque, tenemos «castigado» al observador. Nos dejamos llevar, una y otra vez, por nuestros pensamientos sin pararnos ese momento «tan necesario», a sentarnos en «la silla» a analizar aquello que pasa por nuestra mente.

Vamos por la vida, cual «caballo desbocado», del mismo modo que nuestra materia gris procesa los pensamientos.
Teresa de Jesús lo llamó «la loca de la casa», refiriéndose a la imaginación descontrolada que nos lleva por «mundos oscuros», presentándonos los peores futuros posibles que nunca llegan a ocurrir.
«No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así». W. Shakespeare.
Pero en lugar de aliarnos con el «observador», que nos hará comprender que sólo es una película de nuestra mente, ponemos el «piloto automático» y vamos a la deriva.
Hablamos «sin pensar», actuamos «sin pensar», respondemos «sin pensar».
Las conversaciones que tenemos se han convertido en un «juego de turnos», donde estamos esperando a que acabe el otro para hablar, sin haber «escuchado» ni una sola palabra de lo que nos han dicho.
Porque ahora sólo «oímos».
«Escuchar» es otra cosa. Es prestar atención a lo que oímos, con todos nuestros sentidos. Pero para eso necesitamos estar «presentes», y la ansiedad cotidiana nos mantiene presos en un futuro cada día más incierto.
El presente es un regalo. Es la «lotería» que nos toca cada vez que nos levantamos por la mañana.
Boleto que rompemos todos los días, mes a mes, año tras año.
Te parecería una barbaridad tirar tu dinero a la basura, ¿no es cierto?. Pues bien, eso es lo que haces todos los días cuando vives permanentemente entre el pasado y el futuro.
El día que te des cuenta de lo importante que es vivir «ahora», y te sientes en la «silla de pensar», te habrás conquistado a ti mismo.
«Conquistarse a uno mismo vale más que ganar mil batallas». Buda.

Y esta es la «realidad» que observamos. «Sillas vacías» por falta de personas que se sienten a «pensar».……………… Te deseo un buen fin de semana.



Muy buena reflexión 👏👏👏👏
Hace falta una silla, pero que no sea de Ikea, porque con lo que se tarda en montar ya se te olvida para qué la compraste .